LA HIPERCIFOSIS DORSAL

 

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La cifosis dorsal es una curvatura normal y fisiológica de la columna dorsal. Se convierte en patológica cuando esta curvatura es exagerada y sobrepasa los 50º.

Podemos diferenciar varios tipos de cifosis:

- Cifosis flexibles o posturales: seguramente sea el resultado de una mala postura y la columna es flexible, se puede corregir conscientemente en un 25%. En estos casos, se debe fortalecer la musculatura que lleva a la corrección.

- Cifosis estructural: se observa una curva exagerada ("joroba") y el paciente no la puede corregir. En estos casos, se debe trabajar la flexibilización de las articulaciones y las fascias de la zona.

- Cifosis secundaria: es el resultado de otro problema de columna, como la fractura de uno o varios cuerpos vertebrales.


Las cifosis pronunciadas suelen aparecer por tres causas:

- Juvenil o enfermedad de Scheuermann: se trata de una osteocondrosis de los cuerpos vertebrales que provoca aplastamiento anterior de éstos de más de 5º en al menos tres vértebras contiguas.

- Adulta: por posturas mantenidas y falta de actividad física. Suele haber acortamiento de la musculatura isquiosural.

- Senil: se da por sedentarismo, debilidad muscular y osteoporosis, que ocasionan una cifosis rígida y artrósica.


Efectos de la hipercifosis:

La presión sobre la parte anterior del cuerpo vertebral provoca la osificación, apareciendo una cifosis estructurada más difícil de corregir.

En personas mayores o con osteoporosis existe el riesgo de que se puedan producir fracturas. La inclinación de la cabeza hacia delante puede provocar una hiperlordosis por compensación y dolores cervicodorsales. El cierre de las costillas y el desplazamiento de los hombros hacia delante, puede limitar la capacidad respiratoria,

A nivel lumbar también puede aparecer una anteversión de la pelvis (hiperlordosis) o una rectificación de la curva lumbar (pelvis en retroversión).


Consejos posturales:

- Evitar asientos bajos.

- Sentarse apoyándose sobre los isquiones en vez de sobre el sacro.

- Adecuar la altura de las mesas y las sillas.

- Evitar dormir con almohadas altas.

- Realizar actividad física que implique alargamiento y extensión de la columna (natación, baloncesto, voleibol... evitar ciclismo de carretera, en el ciclismo de paseo adecuar la altura del manillar para que quede la espalda erguida).


Referencias bibliográficas: Juan Bosco Calvo. Pilates Terapéutico para la rehabilitación del aparato locomotor. 2012.

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